Buscar
  • fcabieses

LA FIESTA DE LA DELINCUENCIA EN SU APOGEO


Autor: HUGO ALCAYAGA B.

http://www.politika.cl/2019/04/19/la-fiesta-de-la-delincuencia-en-su-apogeo/


En esta época de violentos asaltos a mano armada  a domicilio, fieros portonazos, osados alunizajes y frecuentes balaceras de narcotraficantes de preferencia durante el velatorio o funerales de algún mafioso, el gobierno de Sebastián Piñera pierde todos los días la batalla contra la delincuencia como sucedió ya antes  en su primera administración.

No habrá ningún avance en esta guerra mal planificada si lo que ocurre sigue siendo considerado como una sucesión de hechos policiales a los que basta enviar a Carabineros para reprimir,  detener y entregar a los hechores a los tribunales de justicia para que desde allí vayan a parar por una temporada a las cárceles hacinadas. Ello no es solución, porque en ese caso se está atacando los síntomas y no la enfermedad; las consecuencias y no las causas.

La autoridad política se desmarca de su verdadero rol: una investigación a fondo para identificar la raíz del problema, sacar a la luz sus orígenes y dejar al descubierto las urgencias sociales que mueven a muchos a salir a delinquir. Se prefiere optar por esconder esas urgencias bajo la alfombra, tratando de dar la impresión de que no existen.

Como factores determinantes aparecen algunas de las peores lacras del modelo socioeconómico vigente. Ahí están la desigualdad, la discriminación, la falta de oportunidades de estudio y trabajo, y las incertezas futuras que van contra las expectativas de desarrollo de millones de niños, adolescentes y jóvenes sin destino pero apuntados por el dedo acusador de una sociedad que en medio de la oscuridad del pasado reciente se acostumbró a la inequidad y al individualismo.

La crónica roja  da cuenta invariablemente  de innumerables focos criminales en que muchachos de corta edad asumen activa participación. Es la respuesta de los jóvenes que muchas veces tienen a sus padres cesantes y endeudados, y ellos mismos enfrentan la mezquindad de un modelo que les niega cualquier posibilidad de superación, los margina e invisibiliza, mientras en la televisión a través de las nutridas tandas publicitarias el mercado muestra un mundo colorido y feliz destinado a una minoría que dispone de dinero e influencias.

Los ejemplos que reciben los jóvenes de políticos, empresarios y uniformados no son de lo mejor. Un senador de ultraderecha no tiene más que reconocer  ante la justicia haber recibido dinero de grandes empresas por legislar a su favor, pero nadie duda que no pasará un día tras las rejas; las colusiones empresariales se repiten y los abusos y estafas se multiplican, pero la única sanción en su contra es tomar un curso de ética; un carabinero de FF.EE. de Valparaíso no alcanza a entrar en el fraude institucional por 28 mil millones de pesos de los altos mandos, pero va a Temuco y es sorprendido arrebatándole la cartera a una dueña de casa y con una veintena de papelillos de marihuana lista para su venta en sus bolsillos, etc.etc.. Son delitos escandalosos no sopesados en su justa dimensión.

Para los administradores del modelo neoliberal es bueno que haya mucho comercio ambulante, porque si así no fuera habría al menos dos millones y medio  de hombres y mujeres más engrosando las cifras de la cesantía, y no se descarta que podrían aumentar las estadísticas policiales. Como ocurre a tanta gente pobre, no tendrían otra alternativa: todos los días hay que comer,  alimentarse con lo que se pueda “en la medida de lo posible”, porque es una necesidad básica e insustituible. No todos los que infringen la ley tienen vocación de delincuentes.

En su anterior gobierno el piñerismo creó y mantiene en funciones organismos fantasmas que son un chiste. Aunque no se nota existe aún una “Subsecretaría de Prevención del Delito”, que en realidad no previene nada y es el hazmerreír de los hampones avezados. También está aquello conocido como “Estadio Seguro”, que constituye otro cero a la izquierda. El gobierno concede con ligereza el rótulo de “segura” a comunas, ciudades y poblaciones, lo que es una falsedad en la medida que se acrecientan el desempleo y la pobreza.

Bajo este sistema, inhumano y excluyente, en que resalta la violencia del paradigma represivo, la nueva ofensiva antidelincuencial del oficialismo – de inédito despliegue tecnológico – incluye modernas cámaras de vigilancia, centrales de monitoreo reguladas, drones y pórticos para control de patentes de vehículos, todo ello con un cuantioso desembolso y con la finalidad de  “erradicar” esta dolorosa lacra.

Hasta ahora no se habla de destinar parte de esos recursos para iniciar la reindustrialización del país,  fortalecer la estabilidad de la industria nacional, poner freno a la ola de despidos y proceder, al fin, a la creación de los cientos de miles de empleos anunciados, que es verdaderamente lo que se necesita.


Hugo Alcayaga Brisso

Valparaíso



0 vistas

© 2018. Punto final blog