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LA JURISPRUDENCIA DEL DICTADOR

Autor: HUGO ALCAYAGA BRISSO



La acertada observación  del presidente de Colombia,  Gustavo Petro, al pedir la libertad del alcalde Jadue, en cuanto a que Chile vive aún bajo la jurisprudencia de Pinochet, avala la idea ciudadana de que La Moneda solo se está limitando a administrar lo que hay  sin ir más allá:  predomina el alma socialdemócrata  en las decisiones que toma el jefe de Estado, Gabriel Boric, según los acontecimientos ocurridos en lo que va de este año.


Este no es el gobierno por el que votó el pueblo en diciembre de 2021 ni es el mismo candidato ganador que derrotó al fascismo, creyendo que elegía a la Izquierda  que en su programa incluía  necesarias refundaciones profundas transformaciones y cambios estructurales en la sociedad chilena conservadora,  porque nada de ello ha ocurrido.


En este tiempo todo ha sido más de lo mismo, al punto que pareciera que se trata del sexto periodo presidencial de la desaparecida Concertación, o Nueva Mayoria o Socialismo Democrático, o cualquier otro nombre de fantasía que se le quiera poner  con el propósito de tratar de soslayar sus afanes privatizadores y su rotundo fracaso.


El mundo allendista reconoce en el actual jefe de Estado su permanente disposición para rendir homenajes y reivindicar el nombre del presidente Salvador Allende, porque ha sido  el primer mandatario en hacerlo tras la dictadura.  Pero entre el gobierno popular que buscaba mejorar las condiciones de vida del pueblo y la clase trabajadora y el actual,  hay enormes diferencias.


La prensa oligárquica suele decir en el presente que en La Moneda hay dos almas, la Izquierda y la centro Izquierda, pero a estas alturas es evidente que se impone una de ellas con gran ventaja. Esta es la llamada centro Izquierda, de clara tendencia social demócrata, en que se alinean partidos que se acostumbraron al modelo neoliberal,  que no quieren cambios y que se acomodaron en la continuidad del sistema antipopular. Por eso todavía rige la Constitución militar del 80,  se mantienen las AFP y las Isapres y permanece la concentración económica que privilegia a una minoría.


El presidente Boric sorprendió a todos en febrero último, al pronunciar un discurso en que eximió al fallecido empresario Piñera de toda responsabilidad en la masiva violación de los derechos humanos que agentes del Estado (Carabineros) cometieron contra manifestantes del estallido social.


En esa ocasión hubo 30 muertos,  todos civiles,  además de centenares de heridos y mutilados, incluyendo dos personas con ceguera total y sobre 420 con la pérdida de uno de sus ojos.


No alteró  al mandatario la llegada al país de un grupo de chilenos arrebatados a sus madres a poco de nacer y entregados a buen precio en adopción irregular en el extranjero, durante la dictadura.  El oficialismo prefirió  echar tierra a este escándalo internacional y las investigaciones en la materia solo siguen  por cuenta de un organismo norteamericano de buena voluntad.


Boric no ha faltado a ninguno de los cónclaves empresariales a los que ha sido invitado,  en que ha pronunciado discursos para no molestar a nadie y  ha sacado excelente nota en los exámenes rendidos. Obviamente no se ha acordado del impuesto a los superricos, los que manejan al país a su amaño. En contraposición, ha estado ausente de cualquier asamblea sindical y no asistió a la conmemoración del Dia de los Trabajadores,  en que la CUT hizo una propuesta concreta por un salario vital de 630 mil pesos antes de finalizar el actual periodo presidencial.


No corresponde cargo alguno al gobernante por la demora en las reformas  de pensiones y tributaria - sus ejes centrales -, que permanecen trabados en el Congreso por la derecha cavernaria. Sí es responsable  de no dar aun solución a los problemas del CAE y a la deuda histórica con el profesorado, lo que figuraba como promesa desde su época de candidato.


Este gobierno llegó al triunfo tras el formidable remezón que significó el estallido social. No se explica por ello que  con el aval del presidente  haya sido despedido un asesor de la subsecretaría del Interior (Lagos), de reconocida consecuencia de Izquierda y permanente defensor del octubrismo al que define como "el pueblo en las calles,  al que la elite le tiene pánico".


Aunque estaba en el programa gubernamental no ha sido cerrado el penal de Punta Peuco,  el que constituye un hotel de primera categoría para feroces violadores uniformados de los derechos humanos durante la tiranía. El crimen organizado se originó en esa época negra de la historia de Chile, con innumerables muertos, desaparecidos,  torturados y perseguidos. Es hora que esos criminales bajo terrorismo de Estado pasen a cumplir sus penas  en cárceles comunes.


El presidente no sólo  no ha refundado Carabineros sino que mantiene al frente de esa institución a un personaje pinochetista al que reitera su respaldo con frecuencia.  Carabineros allanó  con violencia  dependencias de la Villa Francia, bastión de la Izquierda, el día del tercer aniversario de la muerte de la pobladora Luisa Toledo, madre de los hermanos Vergara Toledo, asesinados por la policía uniformada en dictadura. Al parecer este operativo estaba destinado a criminalizar el uso de espacios comunitarios.


En su última gira a Europa, Boric visitó cuatro países, en los que destacó "la democracia que hoy se vive en Chile". Pero en Suiza en un cónclave de mandatarios en torno a la situación en Ucrania firmó una declaración junto al jefe del imperio yanqui y a Milei, presidente de Argentina, un ultraderechista que no tiene nada de democrático. Esa declaración no fue suscrita por otros líderes mundiales, progresistas y socialistas,  entre los que estaban los presidentes de México, Colombia y Venezuela.


La selección chilena de fútbol viene de fracasar y ser eliminada de la Copa América porque en desilusionante campaña de tres partidos que disputó no ganó ninguno y fue incapaz de marcar un solo gol que habría dado una alegría a la hinchada. A su semejanza el gobierno de Chile, de decepcionante cometido, en casi tres años no ha ganado nada y no ha sido capaz de dar al menos una satisfacción al pueblo, que sigue esperando buenas actuaciones y mejores resultados.


Hugo Alcayaga Brisso

Valparaíso





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