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SE DELIBERA EN EL EJERCITO DE CHILE


Autor: RÓMULO PARDO SILVA

Los militares discuten por una definición política.

La ciudadanía no es informada.

El comandante en jefe del Ejército Ricardo Martínez Menanteau el año 2018 hizo al cuerpo de generales la propuesta de hacer una mirada introspectiva al actuar del Ejército durante su historia reciente. Esta revisión debía plasmarse en un texto a disposición de los militares y la sociedad.

El 2 de marzo de 2022 fue leída como informe titulado “Reflexión sobre las actuaciones del Ejército y sus integrantes en los últimos 50 años y sus efectos en el ethos militar”.

El texto fue publicado en la página web del Ejército y bajado por el nuevo mando.

El 29 de agosto de 2023 ya en retiro el general Martínez lanzó su libro “Un Ejército de Todos” para exponer públicamente su posición.

El general Martínez sostiene que el seguimiento estricto de las órdenes superiores es la norma “pero también establece un límite, y con ello, un cierto grado de autonomía para quienes las reciben, por cuanto no se puede obligar a un subalterno a cumplir una orden si no está amparada en la legalidad”, las “órdenes militares” deben ser legales como requisito sine qua non para su cabal acatamiento. “No cumplir este precepto es una falta al honor militar”.

Esto es clave, sostiene, para quienes tienen mando de tropas, “muy especialmente para quien está en la cúspide de la estructura militar, en este caso el mando en jefe”. El uso de la fuerza militar en situaciones excepcionales debe contar con el respaldo del Ejecutivo y el Legislativo.

Paralelamente afirma: “Los actores políticos no deben recurrir a las Fuerzas Armadas cuando se vean afectados sus intereses, apelando a una supuesta salvaguarda de la República”. Por lograr objetivos políticos no se deben promover grupos armados al margen de la Constitución.

El General Martínez hace una crítica concreta al comportamiento militar a partir del 11 de septiembre de 1973.

Después del Golpe de Estado de 1973, dice, algunos miembros del Ejército tuvieron conductas totalmente reñidas con el actuar ético militar y los altos mandos no pudieron o no quisieron frenarlas. En el gobierno cívico militar se dieron órdenes respecto a los detenidos políticos que fueron sometidos a vejámenes graves, muertos y dejados en entierros clandestinos, hechos desparecer. Ellos tenían derecho a enfrentar los tribunales y no se respetó un decreto de la propia Junta de Gobierno.

Los detenidos desaparecidos constituyen uno de los mayores agravios al “ethos militar”, ayer, hoy.

La postura del general Martínez muestra una división política en el Ejército que es la misma que hubo durante el gobierno del presidente Allende y la Unidad Popular.

Martínez está en correspondencia con los militares constitucionalistas, generales Schneider, Prats, el almirante Montero, el general Sepúlveda de Carabineros…

Enfrenta a los que siguen la línea inconstitucional de generales como Pinochet, Bonilla, Contreras, Leigh, Mendoza, el almirante Merino…

Esa división él la hace clara. “A veces los militares pensamos que el Ejército nos pertenece…”, dice.

Durante su exposición en el lanzamiento del libro un ex teniente coronel del Ejército condenado como cómplice en 15 homicidios le gritó traidor. El general Martínez le respondió “no les temo”. “Soy un militar republicano”.

Sobre el pensamiento del general Martínez los medios dominantes han estado silenciosos. Sus afirmaciones son un golpe desde la comandancia en jefe a los oligarcas internos y externos que tienen al sector militar como recurso a disposición por medio de sus políticos.

La posición del general Martínez reconoce implícitamente el derecho a una futura propuesta política de cambio de modelo.

Entre 1970 y 1973 habiendo mandos militares constitucionalistas el gobierno del presidente Allende realizó cambios profundos en la estructura.

La pugna entre militares seguirá y el sector que gane deberá tener apoyo externo, en los centros de poder fáctico o en la sociedad movilizada.

El presidente y sus políticos en Chile no han hablado. Los defensores de un cambio radical tampoco.

Dos temores diferentes a una situación nueva.

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