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LA FUERZA DE TRABAJO INMIGRANTE EN CHILE

Autor: https://revistaconfrontaciones.com/2021/04/16/la-fuerza-de-trabajo-inmigrante-en-chile/



La migración se ha transformado en un fenómeno de atención mundial. Más allá que siempre ha existido, la mundialización del capital ha acentuado exponencialmente la movilidad de las personas, de lo cual Chile no se sustrae. Esta realidad es leída y administrada usualmente desde la perspectiva burguesa. En contraste, el objetivo del presente artículo es aportar una mirada desde los intereses de la clase trabajadora.

Migración y capital en Chile

En Chile la migración ha sido parte de la política estatal de las clases dominantes desde los inicios de su constitución como espacio nacional. En distintos momentos de su historia se generaron políticas para “poblar” el territorio con contingentes inmigrantes europeos, los cuales fueron integrados a la dinámica económica y política del capitalismo chileno.

En las últimas décadas, la estabilidad económica ha atraído importantes contingentes migrantes, especialmente de la región sudamericana. Desde la perspectiva del capital local, la llegada de estos migrantes –que buscan mejores condiciones de vida– resultó muy útil para cubrir las necesidades de fuerza de trabajo que se requería en diversos rubros, flexibilizar las condiciones laborales y abaratar los costos salariales de esta.

Según datos recogidos por la Encuesta Laboral de Empleo (ENCLA) 2019, donde se incorporó la medición de algunos aspectos de la migración en el mercado de trabajo, los empleadores expresaron los beneficios que, desde su perspectiva, tiene la contratación de fuerza de trabajo migrante, destacando la provisión de trabajadores durante períodos de alta demanda y para realizar labores que los trabajadores locales rechazan (ver cuadro 1).

Cuadro 1. Situaciones para las cuales las empresas emplearon personas extranjeras durante el año 2018.



Fuente: Encla 2019.

La misma encuesta registra, además, que los trabajadores migrantes no solo cubren la necesidad del capital de contar con más fuerza de trabajo, sino también de poseer una serie de características específicas (ver cuadro 2).

Cuadro 2. Motivos por los cuales las empresas emplearon personas extranjeras durante el año 2018.



Fuente: Encla 2019.

Así, la fuerza de trabajo migrante cuenta con ciertas características que favorecen su explotación por el capital local (trato y sociabilidad, productividad, docilidad). Es por ello que más de la mitad de los empleadores considera que no debiera ponerse límites a la contratación de trabajadores extranjeros, ya que la normativa actual dispone que las empresas pueden contratar hasta un máximo de 15% de trabajadores de otra nacionalidad (Encla 2019).

Por otra parte, han sido los grandes capitales quienes en mayor proporción han incorporado a los inmigrantes como fuerza de trabajo.

Cuadro 3. Porcentaje de empresas que tuvieron personas extranjeras contratadas directamente al 30 de noviembre de 2018, según tamaño de empresa.



Fuente: Encla 2019.

Sin embargo, la gran afluencia migrante –en particular haitianos y venezolanos– se transformó en los últimos años en un problema social y político para las distintas fracciones burguesas. Hasta el momento se ha intentado regular su actividad laboral en el país (limitando las visas y permisos de trabajo) y limitar y negar su participación política. También se ha optado por la expulsión (como actuaron de hecho en el caso de Colchane y cómo se legisló recientemente).

Migración y constitución de la clase trabajadora local:

Participación de la migración en el mercado laboral

La magnitud del reciente flujo migratorio y su impacto en el mercado laboral ha generado importantes cambios en la composición de la clase trabajadora local, proceso que ha sido particularmente veloz. Si en el trimestre diciembre-enero-febrero de 2016 los inmigrantes representaban cerca del 2% de la fuerza de trabajo del país, para el mismo trimestre del 2021 la cifra ya asciende a un 11,1% (gráfico 1).


Gráfico 1. Composición de la fuerza de trabajo chilena según su nacionalidad (2016- 2021).


Fuente: Elaboración propia en base a los datos de la Encuesta Nacional de Empleo.


Además, se advierte que la fuerza de trabajo inmigrante ha pasado de estar compuesta principalmente por personas provenientes de Perú, Bolivia, Colombia, Argentina y Cuba a concentrarse más bien en contingentes provenientes de Venezuela, Perú, Haití, Colombia y Bolivia (gráfico 2); reflejando la explosiva migración venezolana y haitiana que pasó de representar un 0,8% y 1,3% en 2016, a un 38,9% y 10,2% de la fuerza de trabajo inmigrante el 2021, respectivamente.


Gráfico 2. Distribución porcentual de la fuerza de trabajo inmigrante según su nacionalidad (trimestre diciembre-enero-febrero 2021 y 2016).



Fuente: Elaboración propia en base a los datos de la Encuesta Nacional de Empleo.


Composición de clase de la población migrante


Pero ya que la categoría estadística de fuerza de trabajo agrupa a distintas clases sociales (desde sectores burgueses y cuadros directivos del capital hasta las clases medias profesionales), y no solo a la clase trabajadora propiamente tal, es necesario preguntarse: ¿cuál es la composición clasista de la fuerza de trabajo inmigrante? ¿Qué efectos tiene la migración sobre la clase trabajadora? ¿Cuál es el peso de estos efectos?


Desde una perspectiva materialista, es posible distinguir al interior de la fuerza de trabajo inmigrante un conjunto de grupos sociales definidos por el tipo de inserción que tienen en el mercado laboral y el grupo ocupacional:


a) Trabajadores asalariados del sector privado: corresponden a las y los trabajadores asalariados empleados por el capital, insertos en trabajos que no requieren grados de calificación profesional, como tampoco corresponden a puestos directivos o gerenciales.


Los trabajadores asalariados del sector privado conforman el 47,12% de la fuerza de trabajo inmigrante (gráfico 3).


b) Trabajadores asalariados del sector público: corresponden a las y los trabajadores asalariados empleados por el Estado, insertos en trabajos que no requieren grados de calificación profesional, como tampoco corresponden a puestos directivos o gerenciales.


Los trabajadores asalariados del sector público conforman el 0,43% de la fuerza de trabajo inmigrante (gráfico 3).


c) Trabajadoras domésticas: corresponden a aquellas trabajadoras categorizadas como personal de servicio doméstico puertas adentro o puertas afuera.


Las trabajadoras domésticas conforman el 4,87% de la fuerza de trabajo inmigrante (gráfico 3).


d) Clase media: corresponde a las y los trabajadores asalariados empleados por el Estado o el capital, insertos en trabajos que requieren algún tipo de calificación universitaria o técnica, sin tampoco ser cargos directivos o gerenciales.


La clase media conforma el 13,87% de la fuerza de trabajo inmigrante (gráfico 3).


e) Pequeña burguesía: corresponde a aquellas personas que pueden ser categorizadas como cuentapropistas o familiares no remunerados, dado que en el caso de los cuentapropistas no depende de un empleador, pero tampoco emplean fuerza de trabajo fuera de su grupo familiar, mientras que en el caso de los familiares no remunerados su inserción en la economía es a través de negocios familiares.


La pequeña burguesía conforma el 17,55% de la fuerza de trabajo inmigrante (gráfico 3).


f) Burgueses y pequeños capitalistas: corresponde a aquellas personas que independiente de su grado de calificación emplean fuerza de trabajo ajena constituyéndose en empleadores.


Los burgueses y pequeños capitalistas conforman el 1,67% de la fuerza de trabajo inmigrante (gráfico 3).


g) Cuadros directivos y burocráticos capitalistas: corresponde a aquellas personas que, siendo asalariadas y dependientes de un empleador, se insertan en puestos de trabajo directivos o gerenciales del capital o el Estado.


Los cuadros directivos y burocráticos capitalistas conforman el 3,23% de la fuerza de trabajo inmigrante (gráfico 3).


Gráfico 3. Distribución porcentual de la fuerza de trabajo inmigrante según grupo social (2021- Trimestre Diciembre-Enero-Febrero).


Fuente: Elaboración propia en base a los datos de la Encuesta Nacional de Empleo.


Según esta distribución, el proletariado, compuesto por aquellas fracciones sociales expropiadas de sus condiciones materiales de existencia (asalariados del sector privado, público y doméstico) equivale al 52,42% de la fuerza de trabajo inmigrante. En otras palabras, 1 de cada 2 “trabajadores” inmigrantes es proletario.


Cabe señalar que el tamaño del proletariado inmigrante podría verse subrepresentado a partir de los datos de la Encuesta Nacional de Empleo en la medida en que, tal como señalan otras fuentes[3], casos como el de los trabajadores de delivery, u otros de este tipo, que tienen un fuerte componente migrante[4], pueden quedar categorizados como cuentapropistas debido al no reconocimiento de su relación laboral para el capital.


Proporción de la migración en cada una de las distintas fracciones de clase


Por otra parte, puesto el foco sobre la totalidad de cada uno de estos grupos sociales fundamentales, el componente inmigrante tendrá un peso distinto en cada uno de estos:


a) Trabajadores asalariados del sector privado: los inmigrantes componen el 13,88% de este grupo social.


b) Trabajadores asalariados del sector público: los inmigrantes componen el 1,21% de este grupo social.


c) Trabajadoras domésticas: las inmigrantes componen el 24,77% de este grupo social.

d) Clase media: los inmigrantes componen el 7,17% de este grupo social.


e) Pequeña burguesía: los inmigrantes componen el 10,46% de este grupo social.


f) Burgueses y pequeños capitalistas: los inmigrantes componen el 6,9% de este grupo social

g) Cuadros directivos y burocráticos capitalistas: los inmigrantes componen el 14,3% de este grupo social.


Se puede señalar así que la población inmigrante tiene un mayor peso entre las trabajadoras domésticas, donde representan cerca de un cuarto del total. Le siguen con un peso inmigrante menor los grupos de los cuadros directivos y burocráticos capitalistas, donde las y los inmigrantes componen poco más de un 14%, y luego los trabajadores asalariados del sector privado con un poco menos de un 14%. En el resto de los grupos sociales el componente inmigrante es igual o menor al 10%.


Presencia de la clase obrera migrante según rama productiva

A la luz de los datos anteriormente revisados, es indudable el carácter mayoritariamente proletario de la inmigración y la importancia que asumen al interior del proletariado inmigrante los trabajadores asalariados del sector privado.


Dentro del grupo de los asalariados del sector privado, se puede señalar que su distribución según nacionalidad sigue el mismo patrón que el del conjunto de la fuerza de trabajo inmigrante, siendo las 5 nacionalidades con mayor peso al interior de la primera: venezolana (38,88%), peruana (16,7%), haitiana (15,74%), colombiana (11,13%) y boliviana (6,68%).


En cuanto a la distribución por rama de las y los trabajadores asalariados inmigrantes del sector privado, estos se concentran principalmente en empresas de las ramas del comercio (26,9%), actividades de alojamiento y servicio de comidas (12,5%), industria manufacturera (12,4%), construcción (10%) y transporte y almacenamiento (7,6%) (gráfico 4).


Gráfico 4. Distribución de las y los asalariados inmigrantes del sector privado según rama de la economía.



Fuente: Elaboración propia en base a los datos de la Encuesta Nacional de Empleo.


Esta distribución por rama económica es diferente si se considera la nacionalidad de los inmigrantes. En efecto, si se toma en cuenta las cinco nacionalidades más importantes dentro de los trabajadores asalariados del sector privado inmigrante, se ve que:


a) Venezolanos: se concentran principalmente en las ramas del comercio al por mayor y al por menor (32,44%), actividades de alojamiento y de servicios de comidas (15,08%) e industrias manufactureras (11,05%).


b) Peruanos: se concentran principalmente en la manufacturera (20,61%), comercio al por mayor y al por menor (17,06%), construcción (12,84%), actividades de alojamiento y de servicios de comidas (11,70%) y transporte y almacenamiento (10,99%).

c) Haitianos: se concentran principalmente en el comercio al por mayor y al por menor (28,86%), construcción (18,20%), agricultura, ganadería, silvicultura y pesca (13,97%), transporte y almacenamiento (12,01%) y manufacturera (11,7%).

d) Colombianos: se concentran principalmente en otras actividades de servicios (27,42%), comercio al por mayor y al por menor (25,99%) y actividades de alojamiento y de servicio de comidas (15,16%).

e) Bolivianos: se concentran principalmente en el comercio al por mayor y al por menor (30,75%) y la manufacturera (22,18%).


Esto no quiere decir que las y los trabajadores inmigrantes tengan un mayor peso en las ramas donde tienden a concentrarse, pues no en todas estas las y los trabajadores inmigrantes destacan en relación al conjunto de las y los trabajadores de esa rama.


De hecho, en estricto rigor, las ramas en las cuales tienen un mayor peso las y los trabajadores inmigrantes corresponden a las de actividades de alojamiento y de servicio de comidas (34,1%), otras actividades de servicios (27,1%), actividades de servicios administrativos y de apoyo (25,2%), actividades inmobiliarias (18,2%), comercio (15,6%), actividades financieras y de seguros (14,8%), y por último la construcción (14,1%) (gráfico 5). Así, se podría decir que las y los trabajadores asalariados inmigrantes del sector privado tienden a tomar un mayor protagonismo en los servicios, incluso por sobre el comercio.


Gráfico 5. Peso porcentual de los trabajadores inmigrantes en relación al conjunto de los trabajadores de la rama correspondiente (2021-trimestre diciembre-enero-febrero).



Fuente: Elaboración propia en base a los datos de la Encuesta Nacional de Empleo.


Condiciones de trabajo de la clase obrera inmigrante

Otro aspecto importante a tener en cuenta al momento de analizar el grupo de los trabajadores asalariados inmigrantes del sector privado tiene que ver con las condiciones de trabajo, y en particular con las de contratación.


Al respecto se observa que un 79,52% de los trabajadores asalariados inmigrantes del sector privado cuentan con un contrato de trabajo (gráfico 6).


Gráfico 6. Distribución porcentual de los trabajadores asalariados inmigrantes del sector privado con y sin contrato (2021-trimestre diciembre-enero-febrero).



Fuente: Elaboración propia en base a los datos de la Encuesta Nacional de Empleo.


Esta distribución se repite al menos entre las cinco nacionalidades más importantes entre los trabajadores asalariados inmigrantes del sector privado:


a) Bolivia: un 70,11% de los asalariados bolivianos del sector privado trabajan con contrato.

b) Colombia: un 64,87% de los asalariados colombianos del sector privado trabajan con contrato.

c) Haitianos: un 85,82% de los asalariados haitianos del sector privado trabajan con contrato.

d) Perú: un 71,64% de los asalariados peruanos del sector privado trabajan con contrato.

e) Venezuela: un 86,35% de los asalariados venezolanos del sector privado trabajan con contrato.


Si se compara con otros grupos sociales que dependen de un empleador, como las clases medias, lo que se observa es que estas últimas tienen una mayor cobertura de contratados. En estricto rigor, un 98,18% de las clases medias inmigrantes cuentan con un contrato de trabajo (gráfico 7), un 18,66% más de contratados respecto a los trabajadores asalariados inmigrantes del sector privado.


Gráfico 7. Distribución porcentual de las clases medias inmigrantes con y sin contrato (2021-trimestre diciembre-enero-febrero).



Fuente: Elaboración propia en base a los datos de la Encuesta Nacional de Empleo.


Ahora bien, más allá del hecho de tener o no un contrato de trabajo, también resulta relevante evaluar a qué tipo de contrato corresponde este, si es que por ejemplo tiene plazo de término o no. En este sentido, si se observa la situación de los trabajadores asalariados inmigrantes del sector privado que cuentan con algún tipo de contrato, se constata que un 69,8% de ellos cuenta en este minuto con un contrato indefinido o sin plazo de término (gráfico 8).


Gráfico 8. Distribución porcentual de los trabajadores asalariados inmigrantes del sector privado según tipo de contrato (2021-trimestre diciembre-enero-febrero).



Fuente: Elaboración propia en base a los datos de la Encuesta Nacional de Empleo.


Además, esta distribución varía al menos entre las cinco nacionalidades más importantes entre los trabajadores asalariados inmigrantes del sector privado, siendo haitianos y peruanos los que registran un menor porcentaje de contratos indefinidos, bordeando el 50%:


a) Bolivia: 67,25% trabaja con contrato indefinido.

b) Colombia: 75,18% trabaja con contrato indefinido.

c) Haitianos: 56,26% trabaja con contrato indefinido.

d) Perú: 57,38% trabaja con contrato indefinido.

e) Venezuela: 80,54% trabaja con contrato indefinido.


Migración y lucha económica


La llegada de inmigrantes al país ha tenido efectos importantes en la composición de las distintas clases sociales, en particular sobre la clase obrera y las trabajadoras domésticas. Pero los efectos de la inmigración están lejos de detenerse allí, ya que la incorporación de estos sectores al proletariado chileno ha comenzado a reflejarse también en el plano de la lucha económica de las y los trabajadores.


Tal como registra la ENCLA, incluso previo al aumento del componente inmigrante vivido desde hace 2 años, las y los trabajadores inmigrantes constituían al 2019 el 4,8% de quienes integraban los sindicatos mayoritarios. Además, su participación dentro de las directivas sindicales se hizo patente en al menos el 3,3% de las empresas y en el 6,1% de aquellas cuyo sindicato mayoritario incorporaba tanto a chilenos como a inmigrantes.


En el caso de las trabajadoras domésticas, el importante peso inmigrante también se ve reflejado en sus organizaciones sindicales, como es el caso del Sindicato Interempresas de Trabajadoras de Casas Particulares, quienes incluso han tomado la decisión de incorporarse a otras plataformas de lucha por los derechos sociales y políticos de inmigrantes como lo es la Coordinadora Nacional de Inmigrantes Chile. Asimismo, en el rubro de los servicios de delivery, con muy fuerte presencia inmigrante e importante papel en medio de la pandemia, también son ellos los que han comenzado a organizarse y a luchar por mejores condiciones de trabajo.


Una política obrera y socialista frente a la migración


Sin duda el desafío más importante en torno a la inmigración se da en el campo de la lucha política, en donde son las distintas expresiones burguesas y las clases medias quienes tienen un discurso y políticas hacia la migración, en particular hacia los inmigrantes empobrecidos. Las organizaciones sindicales, si bien han acogido esta realidad, todavía no han levantado una política clara al respecto.


Frente a la dominante administración burguesa de la migración, se hace necesario levantar una política en función de los intereses estratégicos de la clase obrera –de carácter democrático y socialista– que luche por asegurar el derecho a migrar de manera libre y segura; por terminar con las restricciones que impone al día de hoy la legislación del capital que impide la contratación de más de un 15% de trabajadores y trabajadoras inmigrantes en las empresas; que asegure la igualdad de derechos laborales, políticos y sociales entre chilenos e inmigrantes.


Solo la clase trabajadora organizada como actor político independiente tiene la capacidad de llevar adelante esta lucha sin vacilaciones, sobre todo cuando estamos frente a un contexto donde la esterilidad e impotencia de la política de la socialdemocracia y el ciudadanismo se ha hecho cada vez más patente. Por su parte, las organizaciones socialistas y revolucionarias deben dar todavía un salto cualitativo que les permita incorporar esta nueva realidad a nivel de sus programas y acción política.


[1] Respuesta de opción múltiple, no suma 100. [2] Respuesta de opción múltiple, no suma 100. [3] Véase “Trabajadores Móviles Digitales en Chile (2021)” (disponible en https://libros.uchile.cl/1187), donde se explica en detalle este fenómeno respecto al registro de este tipo de sectores de trabajadores en la Encuesta Nacional de Empleo. [4] Si bien no contamos con cifras detalladas, existen testimonios de trabajadores de este sector que apuntan en esa dirección. Véase “La pesadilla laboral de las y los trabajadores de delivery”, disponible en https://revistaconfrontaciones.com/2021/04/07/la-pesadilla-laboral-de-las-y-los-trabajadores-de-delivery/.


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